Ahh… ¿así que no te importa la opinión de los demás?

Tengo que pedirles disculpas desde el primer momento por mantenerme ausente y no estar actualizando.

No sé si fue una carencia de creatividad e imaginación para postear y creer que ya he llegado a mi límite sin ofrecerles nada nuevo, o es que tal vez tuve tanta paja encima que empecé a perder el interés por escribir. La respuesta a estos interrogantes la concluyo en excusas acompañada de otras excusas más.

Pero el otro día venía leyendo un post de Taringa sobre el conductismo, una de las ramas de la Psicología que estudia el comportamiento de las personas y como la mente lleva a que actúen de una determinada manera.

Podría ponerme a dar cátedra de lo poco que recuerdo sobre el conductismo de aquella vez que lo estudie, pero creo que hay algo mucho más chévere y es transcribirlo tal cual está escrito en la fuente… pero naa, no lo voy hacer ahora.

Lo que sí, un buen copy&paste de uno de los experimentos que hizo Freud:

Necesitaba un voluntario que llegase a las últimas consecuencias. Consiguió en una penitenciaría. Era un condenado a muerte que sería ejecutado en la penitenciaría de St Louis en el estado de Missouri donde existe la pena de muerte ejecutada en la silla eléctrica.


Propuso lo siguiente: el condenado participaría de un experimento científico, en el cual sería hecho un pequeño corte en el pulso, lo suficiente para gotear su sangra hasta la última gota. El tenía el chance de sobrevivir, en caso que la sangre coagulase. Si eso sucediera, el sería liberado; en caso contrario, el fallecería por pérdida de sangre, ó sea una muerte sin sufrimiento y sin dolor.
El condenado aceptó, pues era preferible eso a morir en la silla eléctrica además tenía un chance de sobrevivir. El condenado fue colocado en una cama alta, de hospital, y amarraron su cuerpo para que no pudiera moverse. Hicieron un pequeño corte en su pulso.


Abajo de su pulso, fue colocada una pequeña vasija de aluminio. Es el dijo que oiría su sangre gotear en la vasija.El corte fue superficial y no alcanzó ninguna arteria o vena, pero fue lo suficiente para que el sintiera que el pulso fue cortado. Sin que el supiera, debajo de la cama había un frasco de suero con una pequeña válvula. Al cortar el pulso, fue abierta la válvula del frasco para que él creyese que era su sangre la que caía en la vasija. En verdad, era el suero en el frasco lo que goteaba. De 10 en 10 minutos, el científico, sin que el condenado lo viera, cerraba un poco la válvula y el goteo disminuía. Mientras tanto el condenado creía que era su sangre la que estaba disminuyendo. Con el pasar del tiempo fue perdiendo color, quedando cada vez más pálido.


El científico Sigmund Freud, Cuando cerró por completo la válvula, el condenado tuvo un paro cardíaco y murió, sin ni siquiera haber perdido una gota de sangre. El científico consiguió probar que la mente humana cumple, al pie de la letra, todo lo que le es enviado es aceptado por el individuo, sea positivo o negativo y que tal acción envuelve todo el organismo, sea en la parte orgánica o psíquica.

¿Qué carajo te quiero decir con todo esto?

Fácil. No importa que tan “pijudo” o “arrogante” seas, no existen muchos problemas para poner en frágil la mente humana si sabes cómo hacerlo, y vos no sos un caso aparte de alguien que se cree que puede pisotear a quien sea, pero que también puede terminar llorando en un rincón cuando se siente amenazado por alguien que le esta dejando en claro que es un pelotudo. El caso de Freud se asemeja a cuando vas a rendir un examen del colegio y a pesar de que estudiaste, tus compañeros están nerviosos y que para colmo te contaron otras personas que el parcial es muy complicado. Eso va hacer que te pongas más nervioso y en duda.

¿Te paso? También te habrá pasado que dijiste “no me importa la opinión de los demás” pero cuando Papa o Mama hablan mal de vos (o te reprochan cosas) vos te pones de mal humor ¿No era que no te importaba la opinión de los demás? Si podes hacer que una persona reaccione frente a una acción tuya, es porque si le importa el exterior.

No importa quien seas. No sos especial y no gozas de una cualidad que te superponga por arriba de otras personas que viven condicionadas con la opinión de los demás o por otros factores externos alejados del cuerpo. Yo creo que nadie puede hacer oídos sordos frente a algo que sucede afuera de su cuerpo. Te lo estoy diciendo como una opinión acompañada de un experimento realizado en Sant Louis.

Me creo mucho más lo que veo en acciones que lo que está dicho en palabras de una persona que no hace otra cosa más que hablar y hablar, pero que su mirada, su cuerpo y sus accionen no son congruentes con lo que dice. ¿Y vos con que te quedas?

1 comentario:

Karma ⁂ dijo...

y como siempre, Emi presentando una forma fresca y espontanea de explicar la mierda que somos como humanos.